3/2/2010

La extraña sensación de no pertenecer a este mundo (29/07/09)


Madrugada del miércoles y no puedo dormir, estudiar ni leer algo distinto a la ya típica carga académica que día a día está allí, acumulándose en una esquina de la pieza. Hace días que me duele la espalda y las muñecas, siento un malestar físico extraño y un cansancio permanente que no se acaba con el sueño.

De alguna forma u otra percibo un extraño fracaso. No puedo concentrarme en absolutamente nada, llegando al punto de agotarme tan sólo con la presión de lo que debo o puedo hacer. Y es que hay un eterno conflicto que me rodea y no puedo soslayar: ¿qué diablos hago en esa facultad?

Y es que ya parece un mal chiste. Si bien nunca pude situarme en un contexto académico en mi vida secundaria, no deja de ser un eterno trauma. ¿Será lo mío? ¿Seré “feliz” como abogado? ¿Debería ser quizá otro profesional? ¿Historiador, docente, administrador público, cuentista político? ¿Debería quizá no ser profesional, y dedicarme a existir en una vida fuera de las banalidades típicas de la oferta y la demanda mercantil y social? Cuando vas un poco más allá y entiendes ciertas cosas te complicas todo más de la cuenta. Quizá alguien tenga que asumir ese papel, quizá ese alguien no deba ser ni yo ni tú, pero no hay cómo saberlo. Y es en ese entonces cuando caigo en un eterno holismo donde me intento auto convencer (engañar) de lo útil (coactivo) que puede ser el derecho y lo mucho que me puede servir (perjudicar) en medida de mi real interés: un cambio social.

¿Cambio social dije? ¿Y quién soy yo para tener la recta verdad de lo que debería suceder? ¿Cómo determinar si mi concepto social es mejor o peor que otro? Y allí van más discusiones, eternas discusiones. Por lo menos es sumamente “entretenido” (desgastante) debatir (intentar imponer tu visión) sobre tales asuntos, existe un enriquecimiento mutuo, pero muy difícilmente una evolución (convencimiento) De todas formas de alguna manera se avanza, ¿no? Claro está. No hay que rendirse y de cada uno de nosotros depende (¿cuántas veces hemos escuchado y repito ello?) A la vez, si no me gusta la carrera puedo continuar y continuar (y quizá seguir engañándome) hasta sentir (naturalizar) que de verdad Derecho es lo mío. Ya está, problema solucionado, aboguemos por colmar la inexactitud y continuar.

De igual forma, esto no deja de ser un recurrente déjà vu. ¿No habré sentido esto antes? Sí, muchísimas veces. El punto final no fue nada más que el inicio de tres continuos, el inicio de la suspensión para el retorno de una nueva sarta de preguntas. Y aunque todo suene tan poético, no es más que la conciencia nuevamente harta de la sensación de eterno conflicto. ¿Cómo superarlo?

Y así pueden pasar eternamente los momentos y escuchar una y otra vez los mismos argumentos. Ojalá todo fuese tan sencillo como poder decidir un cambio, pero demasiados hechos que atan (y que no tiene sentido explicar por acá) serían desastrosos de desenredar. En definitiva no es la primera vez que vivo lo mismo. Antes lo soporté una y otra vez creyendo en mis mismas convicciones, pero la diferencia es que esta vez he comenzado a dudar de todo, de esas mismas bases. Me falta mucho que tenía antes y ahora no está, y, para peor, esta vez existen diferencias importantes hacia delante: ¿Dónde está el verde colorido de universidad que pretendía encontrar? ¿Dónde está esa riqueza transversal de clases, etnias, pensamientos, sexualidad y vida misma que necesitaba sentir? (Y no sólo ver, no sólo visualizar divisiones grupales inicuas entre la cabellera miel y la del café) ¿Dónde está esa conciencia real que requería sentir e impregnar?

A veces me siento flotando entre retrocesos, solo y sin camino. He dedicado nuevamente mis ganas y mi tiempo a algo ajeno a mi bien personal, y nuevamente comienzo a sentir angustia, nuevamente siento que falta algo. Ya no quiero seguir suspirando, y cuesta, cuesta mucho. Cuando todo es tan ingrato, cuando intentas poder congeniar tu vida con la idea de entregarla por los demás, cuando al final siempre todo tiene negativas y circundas entre los intereses mezquinos de muchos otros, cuando sólo dirían al leer estás palabras que es un llanto inteligente más (¡por qué cresta no pueden entender que sí hay formas distintas de pensar y sentir que no tienen que ver con querer conseguir algo!), te das cuenta que definitivamente algo anda mal. La pregunta es: ¿serás tú, serán ellos… seremos todos?

Y ahora, ¿cómo cambiar? Si tan sólo pudiese ser quien yo mismo necesito ser. ¿Seré (seremos) lo que el resto necesita de nosotros?

A ratos me siento solo y no lo entiendo. Agradezco a la gente que tengo día a día a mi lado y también a aquellas que sé que están siempre allí (de verdad que los quiero mucho a todos, más de lo que se imaginan), pero siento que la misma universidad y sus actividades “anexas” me quitan demasiado. ¿Estudiante? ¿Representante? ¿Amigo? ¿Familia? Aborrezco sentir que no puedo llenar nada al cien por ciento. Y me agobio, necesito de todo, de todos, de un poco de esto, un poco de esto otro, me enredo, me cuesta hablar, me cuesta reír, me pongo idiota y falto de coraje, ¡necesito respirar entre tanto problema!; y van críticas, van comentarios, van estupideces, va la necesidad de tener buenas notas, de tener alguien al lado, de ver a mi madre, de sentir que todo sigue igual, todo sigue igual, todo igual.

Y con tantas expresiones, me niego a leer lo que he escrito. Quizá sea inconsistente, largo, incompleto, inadecuado, ¡qué diablos sé yo! Pero es una mezcla de pinceladas de lo que sentía y siento. De todas formas, si leíste hasta estas palabras te lo agradezco muchísimo, no sabes cuánto. Es casi digno de una alabanza, pues claramente lo que menos deseamos, a estas alturas, es seguir utilizando nuestros ojos en eternas líneas.

Quizá también sientas esa extraña sensación de no pertenecer a este mundo, a este mundo sin color. Bienvenidos al triste arte del eterno engaño, bienvenidos a la inmensa torre de cartas.

Como dices tú que era yo
Hoy quisiera ser mucho mejor
O idéntico a esa versión mía y dibujar
Peces en el sol
Mía y dibujar
Cosas de los dos
Y no estar aquí
Hablando así




* La foto pertenece a un taller social de clases que realizamos el año 2008 con queridos amigos. "Todos juntos podemos alcanzar nuestros sueños" dice el cártel central dentro de un mural que realizamos al término del primer semestre. Todos juntos...

7 comentarios:

Anónimo dijo...

... Me llegaron freakmente tus palabras ... creo qe en este momento me siento asi... soy parte de ese mundo de eterno engaño :S

Anónimo dijo...

En el fondo todos sabemos lo que tenemos que hacer y dejarnos de estipdeces

Gabriela_MC dijo...

Y yo que pensaba que era la única que se sentía así..

Anónimo dijo...

Si lo superaste dame la receta... EncontrÉ tu blog por esas casualidades y me hice adicta.

Anónimo dijo...

que lindas palabras parecen escritas en otro siglo, donde la gente caminaba y charlaba Me gusto leer en palabras de otro algo que también me pasa.

Anónimo dijo...

Me identifica, aunque lo mio es agronomia. Sin embargo intento seguir para adelante a ver que sucede

Leonardo Jofré R. dijo...

Pues muchísimo ánimo con eso, espero salga excelente. Un abrazo!